TEXTO ESCRITO POR CRISTINA MARÍN
🔵 Las forma que tenemos de relacionarnos ha ido transformándose en los últimos tiempos, y cada vez más se está instaurando el individualismo como la forma “aceptada” de estar en el mundo. La proliferación de las redes sociales, un estilo de vida acelerado y muy enfocado en el hacer (por contraposición al “ser”), son algunos factores que han contribuido a este fenómeno.
🔵 Si bien es cierto que hemos evolucionado positivamente hacia la libertad en el más amplio sentido del término, es importante que esa libertad no se convierta en una irresponsabilidad afectiva generalizada en la cuál cada uno mira exclusivamente por sus necesidades individuales. Quizás la madurez emocional tenga que ver con sentirnos libres, hacer lo que necesitemos pero teniendo conciencia de que existe un otro con el que nos relacionamos que siente y padece, y en el cual influimos positiva o negativamente.
🔵 Los vínculos que vamos construyendo con otras personas implican ciertos cuidados, y entender que el mundo emocional del otro puede ser muy diferente al propio. Lo deseable sería alcanzar un equilibrio entre el respetarnos a nosotros mismos y a la vez respetar al otro intentado no herirle, para lo cual la comunicación, los acuerdos y el establecimiento de límites sería fundamental.
🔵 Es perfectamente lícito que en una relación los miembros no tengan las mismas necesidades afectivas, los mismo objetivos, los mismos deseos, etc, pero es importante que los “términos y condiciones” de la relación estén claros, para que el daño, que en ocasiones es inevitable, sea el mínimo e imprescindible.
