🔹El chivo expiatorio es representado por una persona o un grupo a quienes se le adjudican la culpa o problemas.
🔹Este estigma protege al grupo o a la persona que lo adjudica y retrata a quien lo recibe. Además, crea una sensación de ser buenos y un efecto de cohesión o unión intragrupal en el grupo emisor.
🔹Pero, ¿de dónde surge?
🔹Realmente surge del interior de quien crea al chivo expiatorio, y este último será quien porte los aspectos negativos y rechazados de la persona o grupo que señala.
🔹Este efecto se produce cuando las personas no pueden albergar en su autoconcepto, sentimiento o autoimagen el ser deficitarios, erróneos o falibles. Por tanto, inconscientemente proyectan y depositan sus rasgos rechazados y características aparentemente negativas sobre el chivo expiatorio, desprendiéndose de su propio malestar y ansiedad.
🔹Así, aunque sin voluntariedad ni consciencia, buscarán construir una autoimagen aproximada a la perfección, pudiendo liberarse del malestar que les genera saberse imperfectos.
🔹Por tanto, la creación del chivo expiatorio es un mecanismo de defensa llamado «proyección», que por suerte es revocable, ya que tomar consciencia sobre nuestras limitaciones, inseguridades y aspectos rechazados, nos ayudará a proteger nuestras relaciones personales y nos permitirán construir una autoimagen, aunque menos impecable, más completa, real y sana, ayudándonos a encontrar un mayor equilibrio personal y bienestar emocional.
