DIGISEXUALIDAD: UNA RELACIÓN MÁS ALLÁ DE LO HUMANO (COLABORACIÓN EN PRENSA)

JUDIT PAREJO

La era digital se encuentra cada vez más presente en nuestras vidas, estando cada vez más integrada, y a su vez modificando aspectos tan importantes como el sexual o las relaciones de pareja y/o afectivas. A través de películas como Her (2013) ya se plantean la existencia de este fenómeno actualmente llamado «digisexualidad», donde las relaciones de pareja traspasan los límites de lo humano y se establecen lazos de afectividad entre personas y un programa informático o robot.

Entonces, ¿qué es la digisexualidad? En su acepción lingüística, y a nivel psicológico es una filia en la medida que es una atracción hacia algo. Otra cosa sería denominarlo “parafilia”, que entra en el campo de lo patológico, y de lo que no hay consenso en el ámbito clínico ni creo que deba haber un criterio fijo que defina lo que es o no patológico. Desde mi punto de vista, lo patológico se definiría por el nivel de sufrimiento que le pueda generar a la personas (o a otros). A nivel emocional, el “enamoramiento digital” está más cerca de una problemática más profunda y anulante de la persona para establecer lazos de confianza e intimidad con una persona (real), a nivel sexual, me parece algo menos definitorio de un trastorno como tal.

Creo que debe ser tenido en cuenta, no sólo anecdóticamente, sino como reflejo de un funcionamiento intrapsíquico, y a nivel relacional de la persona, que tiene funcionamientos que son resultado de un contexto masivamente digitalizado, donde el amor cada vez es más valorado en su inmediatez , las relaciones como dice Bauman, más líquidas y la sexualidad está moldeándose a golpe de “click, asuntos que considero esenciales de abordar y estudiar, nada inocuos. A nivel científico, sólo lo podríamos valorar después de estudios bajo su criterio más experimental, y en lo que a los humanos se refiere, el método científico estricto sólo puede abordar una pequeña parte.

Desde mi punto de vista, la “digisexualidad” es una sofisticación más extrema de usos digitales o tecnológicos que tenemos mucho más normalizados como lo podrían ser los vídeos porno o juguetes sexuales que no suelen (hoy en día) generar ningún tipo de sospecha a nivel funcionamiento mental o emocional.

¿Podría la «digisexualidad» estar ligada a la soledad de la persona?: En mi opinión,  un uso desde el juego y la curiosidad sexual, de cualquier herramienta que nos sirva para disfrutar de nuestra sexualidad no debe estar ligada a una disfuncionalidad social, o soledad. Sin embargo, creo que los sentimientos de soledad pueden favorecer el uso de nuevas tecnologías para aplacar este sentimiento tan doloroso y también en su parte sexual. Para una relación sexual se necesita a un otro o a una otra como mínimo, y si no se tiene acceso a otras personas en realidad, se buscarán alternativas, y lo virtual ofrece garantías infalibles. Tenemos el claro ejemplo de Japón, los pioneros en la búsqueda artificial de contacto, en uno de los países con más tasas de soledad, dificultades de relación de pareja, incluso con una tendencia cada vez mayor a dejar de lado la sexualidad (los “sin sexo” o “herbívoros”) por decisión propia, anulando el deseo de sus vidas.

¿Tener relaciones sexuales con robots aumenta la soledad?: No creo que la aumente, como no creo que la aumente el consumo de pornografía, pero sí que si se usa como remedio ante una incapacidad en lo real, lo virtual puede ser un refugio muy atractivo, del que no poder escaparse.

¿Podría considerarse un trastorno mental? En sí mismo, no creo que “genere” ningún trastorno mental. Sin embargo, valoraría si la persona ya sufre de algún trastorno, como para decantarse preferencialmente por un robot antes que una persona, lo que nos daría pistas de sus dificultades sociales y de intimidad, baja autoestima, o posibles traumas relacionales, así como de una visión algo confusa de la realidad y sus posibilidades (conocer a alguien con quien explorar su sexualidad real y carnal o un proyecto de pareja si lo tuviera).

¿Es esta conducta ética?: ¿Por qué no va a ser ético?. Es una opción ante el deseo que no puede ser satisfecho, antes que “enloquecer,” mejor poder darle salida. Pero, considero que no es la opción más saludable ya que vivimos en las relaciones reales, en un mundo encarnado por personas vivas que se generan disfrutes más intensos y durarderos, aunque eso implique algunos riesgos (como ser rechazado/a, no correspondido o ser más torpe a la hora de ligar) y este tipo de predilecciones digitales al alcance de todos, es lo que intentan evitar y lo que provoca mayor incapacidad y sufrimiento.

Judit Parejo.

(Texto desarrollado a través de las preguntas realizadas por el periodista).

Artículo en prensa aquí: https://www.publico.es/sociedad/digisexualidad-digisexualidad-polemica-manera-entender-sexo.html

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